Home > Language > Japón: Timando a los nipones en Guam
Guam pertenece a los Estados Unidos, y en la isla no hay nada más que tinglados exclusivamente diseñados para timar sin contemplaciones a los Japoneses, a precios absurdamente exorbitadísimos.
En Guam hay muchos más japoneses que nativos, y todos los carteles están en Japonés. Aunque en la zona hay una naturaleza interesante, no es eso lo que interesa a los turistas nipones, sino el lujo, y las capillas (sí, las capillas).
1) El lujo:
En la zona turística de Guam, todo vale más del doble que en Japón. Sólo encontré 2 sitios donde comer por menos de 50 dólares: un cutre restaurante chino, y un Mc Donalds. El resto del tiempo sobreviví a base de Nocilla untanda en mamones tostados (sí, ha leído bien) y cervezas de lata.
2) Las capillas:
Este fenómeno es absurdamente increíble, y ésta es la razón por la que fui a Guam. Me invitaron a una boda.
Guam está plagado de micro capillas donde se organizan ceremonias teatrales a precio de oro, donde ni siquiera el cura es de verdad. Esto es lo que se ve desde la habitación del hotel. Lo de arriba a la derecha es una capilla.
Estas "ceremonias" incluyen limusina, organillo, acapellas, champagne, y cualquier cosa más que se les ocurra que a los japoneses les pueda molar.
La limousina era más larga que la iglesia.
La iglesia, capilla, o como se llame, parece salida de un cómic americano.
Durante el espectáculo no permitían tomar fotos, pero pude tomar este video furtivo que no tiene desperdicio.
Estos son los responsables del ruido del video.
Atentos al pedazo de certificado de matrimonio de garrafón.
No se pierda esta ampliación del certificado de matrimonio.
El tipo del champagne estuvo todo el rato con una cara de asco que daba mala gana.
Estoy muy orgulloso de esta foto en la que confluyen diversas contradicciones existenciales así como un dinamismo mórfico y cromático que le aporta un ritmo estético difícil de encontrar en el universo.
También estoy orgulloso de esta foto, pero no tanto.
Delante, un guía y un fotógrafo con cara y voz de asco. Detrás, una horda de japoneses sentados en gradas de quita y pon, para la foto de turno. Yo era el único gaijin.
Este pedazo de otaku es Shouichi Yokoi. Un soldado japonés que estaba en Guam cuando los americanos invadieron la isla en 1944. Entonces se escondió y vivió en una cueva y cazando de noche durante los siguientes 28 años, cuando fue descubierto en la selva por un par de lugareños.
Esto es lo que pude fotografiar de los utensilios del otaku a través del mugriento cristal de la vitrina.
Lo de arriba a la derecha es una jaula para roedores.
El idioma oficial de la isla es el Chamorro. Y no es más que una irritante mezcla de Inglés, Castellano, y Catalán o no sé qué. Además tienen los huevos de decirte COME AGAIN.
En el aeropuerto, no sé con qué propósito, decidieron aislarme durante unos minutos de esta manera por ser el único gaijin en el vuelo. Como todo en Guam, lo hicieron de mala gana y con muy mala educación. El aeropuerto especialmente es como un campo de exterminio donde también tratan a las masas de japoneses como basura.